EFQM – Modelo de Excelencia

El Modelo EFQM de Excelencia es un Modelo flexible que puede aplicarse a organizaciones grandes y pequeñas, del sector público o del sector privado.

La utilización sistemática y periódica del Modelo por parte del equipo directivo, permite a éste el establecimiento de planes de mejora basados en hechos objetivos y la consecución de una visión común sobre las metas a alcanzar y las herramientas a utilizar.

Una organización verdaderamente excelente se esfuerza en satisfacer a todos sus grupos de interés y su éxito se medirá en función de los resultados que alcanza, la manera de alcanzarlos y lo que sea capaz de alcanzar. Si esto es de por sí difícil en óptimas condiciones, más difícil aún resulta lograrlo de manera sostenida en un mundo que se caracteriza por una creciente competitividad a nivel global, la rapidez con que se produce la innovación tecnológica, los procesos de trabajo en cambio continuo y la frecuencia de los movimientos que experimentan las economías, las sociedades y los clientes.

Por ello, el modelo EFQM trata diferentes áreas de gestión, desde liderazgo a relaciones con el entorno, pasando por la satisfacción de clientes y de las personas/empleados, los resultados económicos y financieros y la gestión de procesos. La filosofía del modelo es simple, lo cual siempre se agradece, y se basa en la idea de que sólo se puede mejorar aquello que se puede medir.

Por lo tanto, el modelo europeo de excelencia puede ser utilizado como:

  • Herramienta para la autoevaluación.
  • Modo de comparar las mejores prácticas entre organizaciones.
  • Guía para identificar las áreas de mejora.
  • Base para un vocabulario y estilo de pensamiento común,
  • Estructura para los sistemas de gestión de las organizaciones.

 

Beneficios

  • Obtener el reconocimiento social del compromiso de la mejora continua de su gestión hacia la Excelencia.
  • Favorecer la competitividad y la calidad en la gestión integral de una organización.
  • Servir de estímulo a la mejora continua.
  • Generar motivación y participación interna.
  • Emplear un lenguaje común de Excelencia.
  • Utilizar una herramienta de diagnóstico, PERFIL, que permite realizar una autoevaluación basada en hechos.
  • Disponer de una evaluación realizada por un equipo profesional independiente.
  • Permitir comparar el nivel de Excelencia con otras organizaciones.
  • Servir de trampolín para acceder a premios de carácter local, nacional y europeo.